Resumen
La leche entera de vaca (LEV) aporta nutrimentos que, junto con un estilo de vida saludable, favorecen la composición corporal, pero no se ha logrado esclarecer cuál es el mecanismo. En su fracción grasa encontramos al ácido linoléico conjugado (ALC), al que se le han atribuido efectos benéficos sobre el tejido adiposo en humanos. El ALC se genera durante el metabolismo del ácido linoléico en el sistema digestivo de los rumiantes, y se integra al tejido graso del animal, trasladándose a la fracción grasa de la leche y carne, después del sacrificio. De los 28 isómeros conocidos, el 9 cis, 11 trans, y el 10 trans, 12 cis son los más abundantes. Derivado estudios previos en ratas sobre sus efectos en la disminución de la masa grasa, se ha observado un equilibrio de la microbiota intestinal, mejoría de la resistencia a la insulina, reversión de la ateroesclerosis y disminución de hepatomas, se han desarrollado numerosos suplementos, pero la magnitud de los resultados no es la misma que la observada a través de los vehículos naturales (leche y carne). Con el tiempo se ha encontrado que el isómero responsable de los efectos benéficos es el 10 trans-12 cis, el cual es abundante en los vehículos naturales, pero no en los suplementos. Por lo tanto, esto confirma la necesidad de recurrir a las fuentes naturales de ALC. Sin embargo, se requiere confirmar, con la participación de seres humanos, si el ALC en la LEV tiene un efecto positivo sobre la pérdida de masa grasa en los sujetos, y poder replantear las estrategias para el control de la obesidad.
